La cuenta regresiva para la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya empezó, y no solo en los estadios. Conforme se acerca el torneo, la conversación se expande hacia otros espacios: la casa, la colección, el juego. En ese contexto aparece FIFA WORLD CUP 2026™ Ballers, una propuesta de ZURU Toys que toma la emoción del futbol y la convierte en algo tangible. No se trata únicamente de figuras, sino de una forma de extender el Mundial más allá de los 90 minutos.
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Una colección pensada para descubrir
Parte del atractivo de Ballers está en su formato. Cada figura llega dentro de una cápsula sorpresa, lo que convierte el momento de abrirla en parte de la experiencia. No saber qué jugador toca añade ese componente de juego que conecta tanto con niños como con coleccionistas. La Serie 1 reúne jugadores de selecciones campeonas del mundo junto con representantes de los países anfitriones —México, Estados Unidos y Canadá—, construyendo una narrativa que mezcla historia y presente.
En total, la colección incluye 41 figuras base, además de 7 versiones raras y 2 súper raras, lo que refuerza esa dinámica de búsqueda que suele enganchar a quienes disfrutan completar series.
Futbol en miniatura, pero con contexto
Más allá de la cantidad, lo interesante está en cómo se presentan. Las figuras no solo representan jugadores; capturan momentos. Hay poses de celebración, guiños a jugadas icónicas y referencias que conectan directamente con la memoria reciente del futbol. Desde delanteros y porteros hasta figuras que evocan momentos clave del torneo, cada pieza funciona como una pequeña cápsula de ese universo.
Además, cada cápsula incluye accesorios como balones, porterías y piezas para construir escenarios, lo que transforma la colección en algo más interactivo. No es solo reunir figuras, también es jugar con ellas, recrear partidos o inventar nuevas historias.
Una forma distinta de acercarse al juego
Con Ballers, ZURU se apoya en el fenómeno global del futbol para proponer algo que se mueve entre el juguete y el objeto de colección. La marca, que distribuye en más de 120 países, ha construido su identidad alrededor de productos que combinan sorpresa, interacción y accesibilidad, y esta colección encaja perfectamente en esa lógica.
En un Mundial como el de 2026, que tendrá tres países sede y una escala pocas veces vista, este tipo de propuestas funcionan como una extensión natural del evento. No sustituyen la experiencia del estadio, pero sí la acercan a lo cotidiano.
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Al final, el Mundial no solo se ve. También se juega, se recuerda y ahora también se colecciona.

