En una ciudad donde el vino muchas veces se percibe como algo técnico o distante, Somma decidió tomar otro camino desde el inicio. Su propuesta nunca fue enseñar a tomar vino, sino cambiar la forma en la que se vive. Hacerlo más cercano, más ligero y, sobre todo, más natural dentro de la dinámica cotidiana.
Visita también: Brasa do Brasilia rodizio brasileño en Ciudad de México

Ese enfoque es el que hoy evoluciona con la llegada de Somma Rooftop, una nueva sede en la Roma que no solo amplía el proyecto, sino que lo lleva a otro formato. Más abierto, más social y alineado con la manera en la que la ciudad se mueve, especialmente en sus terrazas.
Un espacio que se adapta al ritmo de la ciudad
Más que replicar lo que ya funcionaba, el rooftop plantea una experiencia distinta. Aquí, el vino deja de ser el centro absoluto para integrarse a algo más amplio: una combinación de ambiente, música y gastronomía que cambia dependiendo del momento del día.
La Roma, con su ritmo constante y su vocación de punto de encuentro, funciona como el escenario natural para esta evolución. El espacio está pensado para acompañar distintas situaciones, desde una comida relajada hasta una noche que se alarga sin demasiada estructura.
El vino como punto de partida, no como barrera
Parte importante de lo que hace funcionar a Somma es cómo aborda el vino. La curaduría, liderada por el sommelier Pablo Mata, evita caer en lo obvio sin volverse inaccesible. Hay etiquetas reconocibles, pero también regiones menos exploradas, siempre bajo una lógica clara: calidad en distintos niveles y libertad para elegir.
El formato por copeo juega un papel clave. Permite probar, comparar y entender el vino sin necesidad de comprometerse con una botella completa. Eso cambia la dinámica de la mesa y abre la puerta tanto a quienes ya conocen como a quienes apenas empiezan a acercarse.
Una experiencia que no se queda solo en la copa
Detrás del proyecto hay una estructura que termina de darle sentido a todo. Erik “Cometa” Gómez se encarga de la operación, asegurando que el espacio funcione con precisión sin perder cercanía. Kike Barrios aporta esa sensibilidad del nightlife que se traduce en una curaduría musical constante, donde los DJs definen el ritmo del lugar sin imponerlo.
La cocina acompaña sin competir. Platos pensados para compartir, sabores claros y una ejecución que se adapta a distintos momentos: desde algo ligero con una copa hasta una mesa que se extiende durante horas.
Un proyecto que sigue creciendo sin perder el tono
Desde su primera apertura en Río Lerma en 2024, Somma ha ido construyendo su presencia en la ciudad de forma gradual. Primero Polanco, ahora Roma, cada espacio responde a su contexto sin perder la esencia del proyecto.
Más que multiplicarse, Somma parece estar afinando su idea. Entender que el vino puede ocupar distintos lugares dentro de la vida diaria, sin volverse rígido ni perder profundidad.
Visita también: Pinche Gringo: el barbecue que construyó comunidad en la Ciudad de México
Con Somma Rooftop, esa idea se vuelve más evidente. El vino sigue ahí, pero ya no como protagonista solemne, sino como parte de algo más natural: una conversación, una tarde larga o una noche que simplemente no tiene prisa.


