Es cierto que en gustos se rompen géneros y si hay un campo con este principio en su ADN es en de la arquitectura y el diseño. Desde el principio de los tiempos, hemos conocido diseños un tanto peculiares, lo cierto es que son cada día más particulares.
Visita también: W by Marriott planea abrir sus puertas en Toronto y promete ser algo nunca antes visto

Tornillos, casas que parecen danzar en su lugar, un perro y hasta un pez son sólo algunas de las formas en algunas edificaciones, aunque hay uno en particular que ha llamado la atención de todo el mundo. Estamos hablando de quien durante 19 años albergó entre sus muros a la compañía Longaberger Co.
Con sede en la ciudad de Newark, Ohio, la compañía manufacturera de canstas de madera cerró sus operaciones en el año 2016, año desde el cual, el singular edificio permaneció vacío.

Visita también: El primer hotel para verdaderos ‘rockstars’
Un hotel muy peculiar
La propiedad fue adquirida por dos desarrolladores de propiedades quienes, luego de una larga lista de proyectos prospecto para este edificio, decidieron convertirlo en un hotel de lujo.
El destino del edificio con forma de canasta de picnic es un hotel en el que se pretenden construir más de 155 habitaciones. La propiedad actualmente ya cuenta con gimnasio, auditorio, un restaurante y hasta un lago, los cuales serán integrados al nuevo proyecto.

Lo más interesante de este proyecto es que la forma de canasta permanecerá intacta, pues según sus nuevos dueños, es la esencia del edificio y debe permanecer así por siempre.
Visita también: Hotel Umbral, Curio Collection by Hilton, abre sus puertas en la CDMX
Este hotel planea abrir sus puertas al público en el año 2020 y este proyecto es un candidato perfecto para poner en la mira esta ciudad de Ohio como un nuevo destino turístico para quienes buscan algo diferente.