Hay personas que encuentran su forma de expresarse a través de una cámara. Otras lo hacen desde una cocina, una barra, un estudio o frente a un micrófono. La creatividad cambia de lenguaje, pero suele partir de un mismo lugar: la manera en que cada persona observa el mundo.
Mezcal Bruxo tomó esa idea como punto de partida para Creadores de magia, una colaboración con cinco creativos mexicanos y latinoamericanos que representan las distintas etiquetas de la marca. La campaña propone una pregunta sencilla: ¿qué tipo de Bruxo es cada persona?
Así es como la marca construyó cinco arquetipos alrededor de sus etiquetas: Mago, Seductor, Humano, Alquimista y Espiritual. Cada uno encuentra una correspondencia en un creador cuya trayectoria, oficio y manera de entender su trabajo reflejan las características que la marca asocia con cada mezcal.

Ana Lorenzana: el Mago

La fotógrafa colombiana Ana Lorenzana representa a Bruxo No. 1, elaborado con espadín.
Su trabajo se mueve entre la gastronomía, la vida cotidiana y los paisajes de México. La luz natural, el color y una mirada que privilegia lo sensorial forman parte de su lenguaje visual.
El arquetipo del Mago parte de una idea: la capacidad de transformar aquello que parece cotidiano en algo distinto. En las fotografías de Lorenzana, una mesa, un ingrediente o una escena callejera pueden convertirse en otra cosa cuando pasan por su cámara.
Aram Abisahi: el Seductor

Bruxo No. 2, Pechuga de Maguey, encuentra su arquetipo en Aram Abisahi, chef de Abyssmo.
Su cocina parte de referencias conocidas, pero evita reproducirlas literalmente. La combinación de técnicas clásicas con una interpretación personal define buena parte de su propuesta.
En el universo de Creadores de magia, el Seductor representa la curiosidad por aquello que todavía no se conoce. La cocina de Abisahi funciona desde esa misma tensión: tomar algo familiar y modificarlo hasta obligar al comensal a mirarlo de nuevo.
Juan Carlos Díaz: el Humano

El periodista y conductor deportivo Juan Carlos Díaz representa a Bruxo No. 3, un mezcal de barril.
Su perfil se aleja de la figura tradicional del comentarista deportivo. Díaz ha construido una voz propia desde la televisión y el periodismo, con una aproximación que busca encontrar historias y belleza incluso en los aspectos más sencillos de la vida cotidiana.
El arquetipo del Humano gira alrededor de esa búsqueda. La creatividad no aparece como una herramienta para alejarse de la realidad, sino como una forma de comprenderla mejor.
Oscar Valle: el Alquimista

Para Bruxo No. 4, Espadín Barril Cuishe, la marca eligió a Oscar Valle.
Formado como bartender en Nueva York y convertido en uno de los nombres reconocibles de la coctelería mexicana, Valle trabaja en un territorio donde la técnica y la intuición tienen el mismo peso.
El Alquimista representa precisamente esa capacidad de transformar. Ingredientes, técnicas y referencias pueden combinarse hasta producir algo que no existía antes. En la barra, esa transformación ocurre frente al comensal.
Mau Groenewold: el Espiritual

El último arquetipo corresponde a Mau Groenewold, artista visual que representa a Bruxo No. 5, Tobalá.
Su obra convierte la calavera en un personaje colorido y expresivo y combina referencias del folclor mexicano, el kitsch y la cultura popular. Más que utilizar esos elementos como decoración, Groenewold los incorpora a una búsqueda personal alrededor de la identidad y la autenticidad.
Por eso el arquetipo Espiritual encuentra en su trabajo una de sus expresiones más claras. La introspección y la intuición funcionan como herramientas creativas y como formas de relacionarse con los demás.
Creadores de magia propone que la relación entre una persona y un mezcal puede construirse desde un lugar distinto al sabor. Bruxo utiliza sus etiquetas como una suerte de mapa de personalidades y encuentra en estos cinco creadores una manera de explicar qué hay detrás de cada una.
La campaña también plantea algo más sencillo: que la identidad no es una categoría fija. Puede aparecer en lo que se fotografía, en lo que se cocina, en las historias que se cuentan, en lo que se sirve detrás de una barra o en las imágenes que alguien decide convertir en arte.
