Hay platillos que no necesitan una fecha marcada para anunciar su regreso. Su aparición basta para reconocer que una nueva temporada ha comenzado. El chile en nogada pertenece a esa categoría: una preparación esperada que vuelve cada año y permite a las cocinas explorar distintas maneras de acercarse a la tradición mexicana.
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Esta vez, la conversación ocurre en el piso 38 de The Ritz-Carlton, Mexico City. Samos, el restaurante de inspiración mediterránea del hotel, incorpora a su menú temporal dos interpretaciones del clásico: una protagonizada por short rib braseado y otra construida por completo a partir de ingredientes vegetales.
Más que replicar una misma receta, ambas propuestas parten del carácter del chile poblano tatemado para desarrollar perfiles diferentes. Una se inclina por sabores profundos y envolventes; la otra encuentra su identidad en los hongos, las frutas y una nogada libre de ingredientes de origen animal.
Una versión con mayor profundidad

La propuesta principal, presentada como Chile en Nogada al estilo Samos, cambia el rumbo desde el relleno. En lugar de limitarse a una ejecución convencional, el restaurante utiliza short rib braseado como base de una composición que también integra manzana y nuez de Castilla.
El chile poblano tatemado funciona como punto de encuentro entre la intensidad de la carne y los matices dulces de la fruta. La nuez, por su parte, añade textura y mantiene uno de los elementos reconocibles de este platillo de temporada.
La nogada sigue una dirección igualmente particular. Samos la prepara con queso de cabra, almendra, Frangelico y Cointreau. La combinación aporta cremosidad, notas de frutos secos y los matices de ambos licores, sin desplazar al resto de los ingredientes.
El resultado conserva la esencia del chile en nogada, aunque la lleva hacia el lenguaje contemporáneo del restaurante. El short rib introduce profundidad, mientras que la manzana y la salsa ayudan a equilibrar una preparación que podría resultar más intensa por la presencia de la carne braseada.
Para acompañarla, Samos recomienda Mariatinto Blanco. La etiqueta fue seleccionada para armonizar con la riqueza del relleno y los contrastes de la nogada, completando una experiencia pensada alrededor del equilibrio.
Una interpretación completamente vegetal

La segunda creación no busca reproducir exactamente los sabores de la primera. El Chile en Nogada Vegano desarrolla una personalidad propia a partir de un sofrito de hongo portobello y romero, utilizado como relleno del chile poblano tatemado.
A esta mezcla se suman manzana, plátano y nuez de Castilla. La combinación conserva el juego entre notas dulces, vegetales y terrosas, pero lo traslada hacia una preparación adecuada para quienes siguen una alimentación basada en plantas.
La mayor transformación aparece en la salsa. Para prescindir de los lácteos sin renunciar a una textura cremosa, la nogada se elabora con tofu y leche de almendra. Así, Samos demuestra que una reinterpretación vegetal puede mantener el carácter del platillo sin limitarse a eliminar ingredientes.
Esta alternativa también amplía la manera de acercarse a una receta asociada con una temporada específica. En lugar de tratar la opción vegana como un complemento menor, el restaurante desarrolla una composición con ingredientes, contrastes y estructura propios.
Tradición mexicana desde una mirada mediterránea
Las dos versiones reflejan la identidad culinaria de Samos, donde la inspiración mediterránea convive con productos locales y referencias de la gastronomía mexicana. En esta ocasión, ese diálogo toma forma alrededor de uno de los platillos más esperados del año.
El entorno también forma parte de la experiencia. Desde el piso 38 de The Ritz-Carlton, Mexico City, el restaurante acompaña su propuesta con una vista privilegiada de la capital, tanto para huéspedes del hotel como para visitantes.
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Disponibles únicamente durante la temporada, los chiles en nogada de Samos presentan dos caminos para regresar a un mismo clásico. Uno apuesta por la intensidad del short rib y una nogada con queso de cabra; el otro explora el potencial del portobello, el tofu y la leche de almendra. Dos interpretaciones distintas que confirman que la tradición también puede permanecer vigente cuando encuentra nuevas formas de expresarse.
