Resumen
Rosarito es un destino gastronómico imperdible en Baja California. Desde los desayunos artesanales, la alta cocina innovadora, hasta la icónica langosta estilo Puerto Nuevo, un viaje culinario que combina tradición, creatividad y sabor.
Más allá de sus playas y atardeceres, Rosarito se ha consolidado como un destino gastronómico imperdible en Baja California. Entre sabores de mar, técnicas refinadas y recetas que se han convertido en tradición, tres restaurantes elevan la experiencia culinaria a otro nivel: Mr. Bisquet Breakfast and Bakehouse, Occio y la icónica Casa de la Langosta.
Mr. Bisquet Breakfast and Bakehouse
Este rincón es un homenaje al desayuno perfecto. Cada platillo está preparado al momento, con ingredientes frescos y sin conservadores. El pan de masa madre es una obra maestra, mientras que las mermeladas artesanales cambian con la temporada —como la de camote— sorprendiendo en cada visita.

Entre los imperdibles: el omelette relleno de camarones y chorizo, los chilaquiles al chipotle con pechuga, el omelette de barbacoa de lengua de res con tuétano marinado y, para los que buscan algo auténtico, el Good Morning Burrito envuelto en una tortilla de camote que redefine este clásico.
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Horario: Miércoles a lunes de 08:00 a 15:00 hrs.

Occio Restaurante
Los hermanos Armando y Aldo Patatuchi transforman cada ingrediente en una experiencia culinaria memorable. Este restaurante es un homenaje a Baja California: combina sabores locales con técnicas de alta cocina, creando platillos que sorprenden tanto por su presentación como por su complejidad de sabores.
Aquí, la creatividad se sirve en cada mesa. Los chicharrones de jurel con cremoso de aguacate y aceites negros son un guiño a la tradición, mientras que los tiraditos de jurel con salsa yuzu-ponzu infusionada con chiles juegan con texturas y aromas inesperados. Cada nigiri de ventresca de jurel en mantequilla ghee de tuétano, alioli de togarashi y ajo confitado es una invitación a explorar la frontera entre lo clásico y lo contemporáneo.

No solo es comida, es un espectáculo para los sentidos: los ostiones en tempura de ceniza, anguila y adobo, o el pipián con pesca, espuma de queso panela y costra de nuez castilla, reflejan una armonía perfecta entre innovación y respeto por la tradición. Y para cerrar con broche de oro, un pastel de helado de vainilla old fashioned con pan campechana y cajeta especiada en cazuela de barro deja claro que en Occio cada bocado tiene historia.
Cada visita a Occio es un viaje sensorial, donde la cocina se convierte en arte y cada platillo cuenta la riqueza cultural y gastronómica de Rosarito.
Horario: Miércoles a lunes de 12:00 a 22:00 hrs.

Casa de la Langosta
Hablar de Rosarito es hablar de la langosta estilo Puerto Nuevo, un platillo que trascendió fronteras y hoy es un ícono mundial. Servida con arroz rojo, frijoles con manteca, tortillas de harina sobaqueras y mantequilla derretida, la experiencia es tan sencilla como memorable.
El ritual es parte de su encanto: colocar la carne en la tortilla, añadir arroz, frijoles, salsa, cerrar como burrito… y sumergir en mantequilla en cada bocado. Un lujo rústico que en 2021 enamoró incluso a Mel Gibson, cuando visitó este restaurante.
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Horario: Lunes a viernes de 11:00 a 20:30 hrs; sábados y domingos de 10:00 a 21:00 hrs.

Ya sea un desayuno artesanal en Mr. Bisquet, una experiencia de autor en Occio o la tradición viva de Casa de la Langosta, Rosarito es un festín para los sentidos. Cada restaurante revela una faceta distinta de la región: lo artesanal, lo innovador y lo histórico, en un viaje que todo amante de la buena mesa debe vivir al menos una vez en la vida.

