Traída directamente desde las calles de Nápoles, pero reinterpretada con espíritu mexicano y mucha atención al detalle, Rita la Pizza Frita es la pizzería que decidió hacer las cosas distintas en la Condesa. La idea surgió de Ana Lucía Rico y su esposo, el chef Luis Antonio Delgado, quienes vieron en la pizza frita —tradicionalmente callejera en Italia— una oportunidad para ofrecer una experiencia diferente, cuidada y llena de sabor.
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“En Nápoles normalmente la pizza frita se encuentra en la calle, como los perros calientes. Nosotros quisimos ponerla en un pedestal”, cuenta Ana Lucía. El concepto aterrizó en un restaurante bien servido, con ingredientes de altísima calidad y una propuesta que va mucho más allá de la típica pizza.
Pizzas que se fríen, pero no empalagan
En Rita, la fritura se trata con respeto. Usan un aceite de fermentación de caña de azúcar de la marca Cero Acre, que resulta ligero al paladar, amigable con la digestión y también con el planeta. La masa, además, es de alta hidratación, lo que le da textura, aire y ligereza.
Hay tres estilos de pizza frita:
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Media luna: se rellena, se dobla y se fríe como un calzone crujiente.
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Montanara: se fríe abierta, se cubre con toppings y se hornea (doble cocción).
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Completa: dos discos sellados con relleno en medio que al freírse se inflan como un globito.
Y sí, el espectáculo de cortarla y que salgan aromas y vapores es parte del encanto.
Sabores únicos, tropicalizados y muy sabrosos
Entre las favoritas del menú está La Defectuosa, con chicharrón prensado, salsa verde mexicana y mozzarella, o la clásica Domenico Festa, que se sirve como montanara. También hay una versión con calamares a la luciana, recién integrada al menú, y una salsa de la casa —la Panchita— hecha con chile morita, tomate y ajo que combina con todo.
Además de las pizzas, hay ensaladas que sorprenden, como la de coles de Bruselas crudas ralladas con limón, quesos y piñones, o la Rita, con lechuga frisé, jitomates cherry y vinagreta agridulce. El menú se completa con paninis (por la tarde), calamares, langostinos, costillas, pastas rellenas y cuatro postres.
Vinos, digestivos y una carta relajada pero cuidada

La carta de bebidas incluye vinos italianos y mexicanos, cervezas artesanales, espumosos, aperitivos como ginebras y digestivos clásicos. Todo con una selección pensada para acompañar tanto una comida casual como una cena entre amigos.
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Además del menú y los sabores, Rita la Pizza Frita también conquista por su espacio. El lugar es acogedor, elegante y fino sin pretensiones, con una vibra que te hace sentir bienvenido desde que entras. La selección musical es deliciosa, con un volumen perfecto: lo suficientemente bajo como para platicar sin esfuerzo, pero con buen gusto como para querer preguntar qué canción está sonando.
Si prefieres el aire libre, también hay mesas afuera, perfectas para tardes soleadas o noches relajadas. Y algo que encanta a muchos comensales: la cocina está abierta, así que puedes echarle un ojo al proceso de preparación, ver cómo se arman las pizzas y disfrutar esa sensación de que todo se hace en el momento, con atención y cuidado. Es un lugar para ir con calma, saborear y disfrutar sin prisa.
Rita no es solo una pizzería: es una reinterpretación creativa y sabrosa de un clásico napolitano. La idea, dice Ana Lucía, es simple: “Que prueben diferentes sabores al centro, una ensalada, un postre o una pasta. Que se salgan de lo típico. Y que se diviertan.”





