Dicen que el diablo está en los detalles. Hace más de 140 años, cuando las botellas más preciadas de Don Melchor de Concha y Toro comenzaron a desaparecer de su bodega, él prefirió no perseguir al culpable. Fue astuto y corrió el rumor de que el Diablo custodiaba ese rincón de la cava. Así nació Casillero del Diablo, una de las marcas de vino más reconocidas del mundo. Desde ahí se acaba de escribir un capítulo nuevo, esta vez al otro lado del continente en el Valle de Guadalupe.
Un vino con identidad y dos naciones

Fusión de Orígenes: México & Chile es el primer vino binacional de una de las marcas de vinos más famosa del mundo La mezcla reúne Caladoc y Touriga Nacional cultivadas en Baja California con Malbec del Valle del Maul, ensamblado por completo en México.
Una de las cosas que hace a Tablas una peculiaridad en el Valle de Guadalupe, es el uso de su laboratorio, que les deja analizar muestras en cada etapa del proceso sin depender de infraestructura internacional, por lo que las decisiones son mucho más fáciles de tomar. El laboratorio y la sociedad que tienen con Viña Concha y Toro es parte de lo que permitió la creación de este vino. Según Héctor Urzúa, enólogo de la marca, el vino resume el encuentro entre dos suelos que hasta ahora nunca se habían tocado en una misma botella: la frescura de Guadalupe frente a la profundidad del Maule.
Talavera en la etiqueta, mole en la mesa

El diseño de la botella también cambió. Los colores y símbolos que se suelen encontrar en Casillero del Diablo cambian por un azul cobalto, detalles dorados y elementos que recuerdan a la Talavera mexicana (más famosa en Puebla). Casillero del Diablo expresa un cambio en la marea, la apertura a nuevas formas de entender el vino y la cultura alrededor de este.
En copa, el vino se presenta intenso, con reflejos violáceos. En nariz aparecen frambuesa silvestre e higo fresco; en boca, jugoso y persistente. La marca lo piensa para acompañar una barbacoa o un mole de sabores intensos, el tipo de platillo que exige un vino con carácter propio y no de comparsa.
Una leyenda global que también nace en México
El lanzamiento llega en un año activo para Casillero del Diablo, que nombró al actor Orlando Bloom embajador global de la marca y lo puso al frente de una campaña internacional presente en México, Reino Unido, Brasil e Irlanda. Pero mientras esa historia se cuenta en pantallas, la de Fusión de Orígenes se escribió en un laboratorio del Valle de Guadalupe, entre viñedos mexicanos y una tradición chilena que, por primera vez, decidió ensamblar su leyenda fuera de casa.

